En el marco de la emergencia sanitaria por el COVID-19 un grupo de investigadores y docentes del Laboratorio de Robótica DC/ICC utilizan su impresora 3D para el desarrollo de vinchas de plástico que sostienen las máscaras de protección facial. Junto a otros grupos de la Ciudad de Buenos Aires, reunidos bajo el nombre de “Makers CABA”, lograron la impresión de más de 1200 vinchas que fueron donadas a cuatro hospitales públicos de la ciudad destinadas a la confección de máscaras para su personal. La iniciativa solidaria que continúa hasta el momento -y forma de la Campaña nacional de impresión de elementos de protección para el personal sanitario del Ministerio de Ciencia y Tecnología- busca actuar coordinadamente para lograr producir insumos faltantes en el país.

A partir del establecimiento del aislamiento social y preventivo en Argentina, investigadores del Laboratorio de Robótica y Sistemas Embebidos del DC, se pusieron a pensar cómo podían colaborar desde un aporte específicamente tecnológico. Uno de los integrantes del laboratorio, el becario Gastón Castro, se contactó con una comunidad conformada por instituciones y empresas que estaban fabricando piezas para elementos de protección personal utilizando tecnología y le propuso a sus colegas formar parte.

Como en el grupo contaban con una impresora 3D, usualmente destinada al diseño de piezas para robots y plataformas móviles, no dudaron en poner manos a la obra: se sumaron al grupo de Makers CABA, una organización conformada por personas e instituciones (hacedores desarrolladores) que cuentan con tecnología de impresión 3D para producir elementos de protección personal y que pueden colaborar con la donación de máscaras para personal sanitario. La iniciativa forma parte de la Campaña nacional de impresión de elementos de protección para el personal sanitario, organizada por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación.

Cada máscara que se necesita está compuesta de una vincha, una pieza de plástico rígida que va en la frente, un elástico que la sujeta en la parte de atrás y una lámina de PVC, acetato o de algún material similar que hace de barrera física para la persona quien tiene que trabajar en situación de riesgo.  Usando nuestra impresora 3D, y contando con el material plástico necesario (ácido poliláctico o poliácido láctico, conocido como PLA), podemos imprimir las vinchas por capas”, puntualiza Pablo De Cristóforis, investigador del laboratorio y profesor en el Departamento de Computación, quien está realizando las impresiones con la colaboración a distancia de Matías Nitsche y Gastón Castro.

El investigador y docente del DC comenta que en una situación de pandemia como la que se vive actualmente, se evidencia una falta clara de insumos en todo el mundo, ya que se están requiriendo un gran número de barbijos, camisolines, máscaras de protección facial, etc. para el personal sanitario. “Todo lo que podamos generar localmente es mucho más beneficioso. Por un lado, responde a una demanda del país de forma mucho más rápida, y por otro lado, alivia la compra de otros insumos que tal vez no se pueden fabricar en Argentina, como por ejemplo los reactivos necesarios para realizar los test”, enfatiza De Cristóforis.

Hasta el momento, el grupo en el que participan los investigadores lleva impresas más de 1200 vinchas, con las que se confeccionaron las máscaras que fueron donadas a los hospitales Penna, Muñiz, Argerich y Zubizarreta de la Ciudad de Buenos Aires. Y próximamente se girará una donación al Durand. Estos son los hospitales designados por el Gobierno de la Ciudad para atender a los pacientes con síntomas de coronavirus.

La iniciativa de Makers CABA cuenta con unas 30 impresoras solidarias y más de 200 miembros que realizan otras tareas como donación de insumos, el ensamble de las máscaras de protección y la distribución de las mismas. Al mismo tiempo, algunos de los desarrolladores discuten cómo pueden mejorar el diseño e impresión de los materiales para poder confeccionarlos de manera más rápida y eficiente.

Cómo los investigadores en robótica realizan la impresión 3D

En principio nosotros tuvimos que desarmar parte de nuestra impresora para el traslado desde el laboratorio hasta mi domicilio, una vez allí volverla a armar y calibrarla para que pueda cumplir su función. Entre los investigadores del grupo, mediante videollamada, logramos configurar los parámetros de impresión para poder imprimir las piezas. Además de la impresora 3D, nuestro sistema de impresión cuenta con un servidor web que corre en una BeagleBoard, que es una placa de hardware libre muy sencilla, como si fuera una mini computadora all in one. Entonces desde cualquier dispositivo con conectividad wi-fi uno puede conectarse con este servidor para enviar a imprimir un trabajo. Usamos un software tipo CAD, donde especificamos la pieza que queremos producir, en este caso la vincha de sujeción de la máscara, que luego tiene que ser transformado a un lenguaje de programación de control numérico por computadora (G-code), que es el que finalmente le da las directivas al controlador (driver) de la impresora para que se vaya generando la pieza. Cabe recalcar que la vincha se imprime a través de diferentes capas de material plástico (PLA). La impresora tiene una base con movimientos hacia adelante y hacia atrás y un cabezal con movimientos de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo. El cabezal o efector se calienta y va derritiendo el material que viene en forma de un filamento como si fuera un rollo de tanza. Nuestra impresora 3D es de las estándar, no es muy rápida, lo cual hace que imprimir cada pieza lleve unas 3 horas de tiempo. Estamos viendo cómo mejorar los tiempos sin perder calidad ni precisión.  Las piezas que imprimimos están diseñadas para que sea fácil y rápido de colocar y retirar. Asímismo, permiten su ajuste según el perímetro craneal de cada individuo. Adicionalmente, el presente dispositivo, dispone de 2 ranuras que evitan la formación de humedad por el usuario al respirar, garantizando la máxima visibilidad en todo momento. Por último, es importante destacar que el diseño está siendo utilizado en todo el mundo y es Open Source, por lo que cualquier desarrollador lo puede utilizar o incluso mejorar”, explica Pablo De Cristóforis.

Uno de los problemas que enfrentan hoy los investigadores es contar de manera continua con el material de impresión para no detener la producción de piezas. “Por suerte logramos una buena coordinación en esta iniciativa entre la Universidad de Buenos Aires, el Ministerio de Ciencia y el Gobierno de la Ciudad. La Cooperadora del DC está ayudando con la compra y reposición de los insumos de impresión.” concluye De Cristóforis.

Enlaces relacionados

Programa del MINCyT: https://www.argentina.gob.ar/ciencia/prioridadcoronavirus/iniciativas-en-curso

Nota en Ámbito.com sobre comunidad maker

https://www.ambito.com/negocios/salud/comunidad-maker-fabrica-mascaras-pacientes-covid-19-n5092791